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El Karate-Do en mi vida. (por Ramiro Guzmán Díaz, postulante a 3° kyu)

POR Sensei Graciela | EN Noticias | EN Agosto 26, 2015

Karate-Do en mi vida representa el balance.  El balance a su vez, es el centro de uno, tanto a nivel corporal como espiritual.  Es el punto en común donde se unen todas las energías que permiten tanto que el cuerpo, la mente y el alma resonen en una misma frecuencia y estén en harmonía.

Considerando lo anterior, y entendiendo que en la vida lo único que es constante es el cambio, este balance esta siempre sujeto y expuesto a cambios y estímulos.  Existen los cambios/estímulos de tipo externo como situaciones que vivimos en el día a día, en nuestros trabajos, en la Universidad, en la casa, en las responsabilidades en nuestras relaciones interpersonales, cambios en nuestra vida amorosa, etc.  Por otro lado, tenemos los cambios de tipo interno, que tienen más relación a los cambios que vamos vivenciando a nivel espiritual y emocional como son el desarrollo de nuestra madurez, nuestra capacidad de amar, el compromiso que asumimos cuando enfrentamos desafíos, los valores que escogemos para reflejarnos en el mundo y por sobre todo el carácter que forjamos ante los conflictos difíciles que la vida presenta.

                El carácter, en mi camino del Karate Do, ha sido una de las cualidades más importantes que he podido ir fortaleciendo.  Por mucho tiempo mi tendencia natural a las situaciones duras de la vida era más bien escapista, de mucha duda e inseguridad acompañado por una fuerte sensación de desánimo al momento de enfrentar algo que sabía que no me sería fácil de enfrentar, o al momento de enfrentar algo que sabía que no me iba a gustar.  En estos momentos, yo perdía mi balance.  Caía en hábitos alimenticios poco sanos, dejaba de relacionarme con amor con las personas, me desinteresaba rápidamente de lo que sucede en mis alrededores (amigos y familia inclusive), me desconectaba de la voz de mi cuerpo y mi alma y vivía una vida total y prácticamente racional, vivía mi vida sola y exclusivamente de mi cabeza.

Vivía mi vida con paradigmas y creencias social y políticamente correctas ante los ojos de los demás, pero absolutamente desconectado de mi centro, de mi ser emocional, de mi autenticidad como hombre.  No conectaba que quizás los paradigmas y estigmas sociales no necesariamente eran lo que yo buscaba para mí, o simplemente no me sentía auténtico con ellos ya que me era más importante cumplir un rol de expectativas auto impuestas, que en vez permitirme vivir una vida simple y de amor como mi esencia es.

                Y es aquí donde Karate Do empieza a realizar su poderoso efecto.  Es en momentos cuando uno se para delante de cinco jueces expertos en Karate en un torneo y uno debe realizar un kata, o un combate, y sabes que están mirando cada movimiento del cuerpo y analizando cada una de las técnicas ejecutadas, donde quizás mi primer pensamiento es “me voy a equivocar,” “me voy a poner nervioso y se me va a notar,” “no les voy a gustar,” “Quiero Salir Corriendo!!!”  Y en vez, uno cierra los ojos por una fracción de segundo, suspira profundamente, se conecta con la esencia más profunda de uno y libremente se permite la manifestación y liberación del arte a través de los movimientos del cuerpo y la expresión de la cara.

Son esos momentos donde se tiene plena conciencia que los que te evalúan tienen años y muchas horas más de práctica que uno, y aún así, uno debe saber pararse con la contundencia y robustez necesaria para convencer que uno también “es suficiente,” y que sin importar cuán bien o mal las técnicas puedan ser ejecutadas, o in importar si se saca medalla, uno es una persona al igual que aquellos que te evalúan y por el simple hecho de serlo y por el simple hecho de tener el coraje de pararse a hacerlo, ya se es suficiente y ya es un ganador.

En mi experiencia, el carácter en el Karate Do es poder desarrollar las herramientas necesarias que nos permiten  autogestionarnos física, mental y emocionalmente en situaciones de conflicto real, amenazas, inestabilidad emocional o simplemente situaciones incómodas para que independiente de cuál sea la situación, podamos salir sanos, estoicos, y como buen artista marcial, firmes.

El Karate Do es mi balance, es lo que me permite estar presente en el acá y el ahora. Es lo que me permite amar y respetar al prójimo como a mí mismo.  EL compromiso, fortaleza y dedicación que ésta disciplina requiere me permite extrapolar estos mismos atributos a como quiero vivir mi vida en el futuro, a como me relaciono con los demás, a como expreso mi amor tanto por la vida como por mis seres queridos y por sobre todo, me permite vivir la vida en confianza y seguridad en mí mismo.  Para mí, el Karate Do es libertad.

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