Más dōjō, más oportunidades de aprendizaje y una misma visión para la transmisión del Karate-Dō Goju-ryu y el Kobudō Matayoshi en Chile.
Ayer comenzamos una nueva semana de aprendizaje, práctica y desarrollo técnico en los dōjō que forman parte de Yuetsu Branch Dojo Association. En cada sede se practica Karate-Dō Goju-ryu (OGKK) y Kobudō Matayoshi (MKKI) con criterios claros, transmisión responsable y estándares técnicos compartidos que orientan el trabajo de instructores y estudiantes.
Más que una suma de sedes, nuestra organización representa una red de práctica que comparte una misma visión respecto a la enseñanza de las artes marciales tradicionales. El trabajo no se desarrolla desde un solo lugar, sino desde distintas comunas de Santiago, permitiendo que cada dōjō contribuya al fortalecimiento de una estructura que combina identidad local, rigurosidad técnica y continuidad formativa.
Una red presente en el territorio

Actualmente, la red está conformada por:
Hombu Dōjō – La Reina, bajo la conducción de Paolo Giglio Hyatt;
OGKK Las Condes y OGKK Hernando de Magallanes – Las Condes, dirigidos por la instructora Graciela Barría Brante;
Ganbaru Dōjō – Maipú, a cargo del instructor Diego Ainol Lueiza;
Kiritsu Dōjō – Ñuñoa, bajo la responsabilidad del instructor Ramiro Guzmán Díaz; y
Yanagi Dōjō – Pudahuel, que desarrolla su trabajo en dos grupos de práctica bajo la conducción del instructor Sebastián Okabe Uribe.
Cada dōjō aporta su propia identidad local, su realidad territorial y su experiencia de trabajo, pero todos comparten una misma base formativa y un compromiso común con el desarrollo serio de sus practicantes. Esta presencia en diferentes comunas permite acercar el Karate-Dō y el Kobudō a más personas, fortaleciendo la práctica y ampliando las oportunidades de formación dentro de un marco técnico compartido.
El crecimiento de la red responde a años de trabajo sostenido, cooperación entre instructores y una comprensión compartida de la responsabilidad que supone transmitir Karate-Dō Goju-ryu y Kobudō Matayoshi. La mejora técnica, el estudio constante y la continuidad formativa constituyen elementos centrales de este proceso.
Identidad propia y trabajo serio
La Red Yuetsu sigue creciendo porque entiende el desarrollo no como una simple expansión territorial, sino como la consolidación de espacios de aprendizaje con propósito. Cada sede mantiene su identidad, su vínculo con el territorio y sus dinámicas locales, sin perder la unidad técnica que caracteriza el trabajo conjunto de Yuetsu Branch Dojo Association.
El intercambio permanente entre instructores, la realización de actividades conjuntas y la existencia de estándares compartidos permiten fortalecer una identidad común sin perder aquello que distingue a cada dōjō. Esta forma de trabajo ha permitido consolidar una red sólida, sustentada en la continuidad, el estudio y el compromiso con una enseñanza coherente.
Asimismo, contamos con modalidad de clases online, ampliando el acceso al entrenamiento y favoreciendo la continuidad de quienes, por distancia, horarios o circunstancias personales, requieren mayor flexibilidad. De esta manera, el aprendizaje puede complementarse mediante distintas alternativas de práctica, manteniendo siempre los mismos criterios técnicos y pedagógicos.
Fortaleciendo nuestra familia marcial
Los próximos meses traerán importantes novedades para la organización, incluyendo la incorporación de una nueva sede. Esta apertura forma parte de un proceso de crecimiento ordenado y responsable, orientado a acercar la práctica del Karate-Dō Goju-ryu y del Kobudō Matayoshi a más personas, manteniendo los estándares OGKK y MKKI como eje central de la enseñanza.
Más allá de la apertura de nuevos espacios de práctica, el objetivo continúa siendo fortalecer nuestra familia marcial, resguardar la calidad de la transmisión y proyectar hacia el futuro una forma de enseñanza basada en la responsabilidad, la consistencia técnica y el respeto por las tradiciones que dan sentido a nuestro camino marcial.
En ese contexto, La Red Yuetsu sigue creciendo como expresión del compromiso sostenido por instructores y estudiantes a lo largo del tiempo. La incorporación de nuevas sedes, el fortalecimiento de los dōjō ya existentes y la expansión de oportunidades de formación reflejan una convicción compartida: preservar y transmitir el Karate-Dō Goju-ryu y el Kobudō Matayoshi con seriedad, identidad y responsabilidad, desde el territorio y para las futuras generaciones de practicantes.
